Seguramente hace años era impensable contar con un ascensor en casa, pues era algo reservado a los enormes bloques de pisos modernos, ya que ni siquiera se encontraban en los viejos bloques comunitarios en los que no era raro encontrarse con gente mayor que, por desgracia, tenían que seguir subiendo incontables escaleras para llegar a su hogar como habían hecho alegremente de jóvenes.

Más adelante, se fueron regularizando todas estas situaciones e instalando modernos elevadores en esas viejas construcciones que facilitaran la vida a aquellas personas que vivían en las plantas superiores.

Pero aún así, si nos hubieran dicho que, más allá de las casas de las grandes fortunas, muchos particulares disfrutarían en su propio hogar de fantásticos ascensores domésticos, seguramente la mayoría no nos lo habríamos creído. Y es que la tecnología avanza siempre a pasos agigantados y a consecuencia de ello, se va tornando más económica y accesible para el gran público.

Y aunque, en pleno auge del fitness y de lo healthy, muchos gurús del deporte recordarán con una brillante sonrisa en la boca la importancia de subir escaleras para nuestro beneficio cardiovascular,  los ascensores domésticos han llegado para aliviar nuestras fatigadas piernas.

 

La comodidad de tener unos ascensores domésticos en tu hogar

Porque si bien es cierto que algunas veces nos gustará subir y bajar las escaleras alegremente, no es lo mismo hacerlo de buena mañana, sin prisa, para empezar el día con buen pie y terminar de desperezarnos, que cuando acabamos de llegar a nuestro hogar tras un largo y cansado día de trabajo, vamos cargados con la compra, venimos de hacer deporte o sencillamente nos hemos dejado por enésima vez alguna cosa en la planta baja y tenemos que volver a por ella.

Seamos muy activos físicamente o más bien perezosos, probablemente agradeceremos tener la opción para decidir en cada momento si usar las escaleras o utilizar el ascensor.

En conclusión, los ascensores domésticos han llegado a nuestras vidas para hacerlas más cómodas y llevaderas, para aliviar nuestras piernas y nuestra fatiga. Y en ese sentido, hay que recalcar que eso es posible gracias a que económicamente son cada vez más accesibles para todo el mundo, que han dejado de ser una excentricidad de las grandes fortunas y sus señoriales mansiones para convertirse en una alternativa excelente para particulares con casas de más de una planta, familias que viven con sus mayores, personas con movilidad reducida y la población en general. Y nosotros, sinceramente, nos alegramos enormemente de ello.

 

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